Mecerse en la poesía: Reseña de la lectura de Ximena Gautier Greve en Copenhague

ximena-greve1

El día 8 de noviembre del 2018 Copenhague experimentó el impacto de los pasos reflexivos de la poeta franco-chilena Ximena Gautier Greve. En una sala de baile ubicada en el barrio de Nørrebro nos reunimos para escuchar a la poeta. Me gustó esa curiosa combinación de hacer un evento poético en un lugar en donde la gente baila, porque recordaba que “bailar es soñar con los pies” como bien dice Sabina, y con esa sentencia en la memoria estábamos soñando despiertos, como danzando en el espacio de las ficciones necesarias en este lindo recital que les comento a continuación.

En los días previos a la sesión me documenté sobre el trabajo de la poeta y elaboré algunas preguntas relacionadas a ella y a su poesía. Mi intención no era restringirla sino sugerirle temas, puesto que Ximena tiene un manejo de la historia y de la cultura, en donde es necesaria la flexibilidad para bañarse con el oleaje de impresiones que se le desprenden cuando articula su discurso.

Sobre la pregunta ¿A qué idioma se transcribe esa materia primigenia, el impulso primario que da origen al poema que Ximena escribe? Ella me responde <<¡al amor!>>. Era de esperarse que una respuesta tan capsular estuviera sujeta a una big bang de constructos poéticos y discursivos posteriores. Por supuesto que la respuesta total ocuparía varias páginas.

Debido a que la poeta fue exiliada de chile desde muy temprana edad, me atreví a preguntarle ¿Cuál es la experiencia a nivel poético de la inmigración material y de la espiritual? Nos contó de sus orígenes familiares franceses y suizos. De aquí se desprendió una linda conversación sobre la cultura y la adaptación a nuevas formas de vida, y de la poesía como vía láctea constantemente transitada, sirviendo como espacio de refugio y obtención de sabiduría; Ximena investiga la realidad para elaborar su edificio poético. Obviamente me hizo pensar en aquella idea que expresaba Octavio Paz: “Latinoamérica es el occidente lejano”. Pensé en eso, porque es muy notorio que los latinoamericanos somos muy maleables en términos culturales, porque estamos hechos de muchas capas históricas y de relatos propios e impuestos. Da la impresión que no hemos terminado el ciclo histórico de mestizaje, como si estuviéramos dispuestos a hacer una constante reingeniería genética, porque aún no estamos satisfechos con nosotros mismos. Estamos quizá en la fase de seres de madera, como en el Popol Vuh, pero esto ya es un apéndice a la discusión.   

Finalizando la tertulia y antes de entrar a la lectura de su trabajo me apresuré a preguntarle si tenía alguna definición de poesía, a lo cual me dijo que <<no>> a secas. Sin embargo logramos establecer lazos con los temas de las distintas tradiciones poéticas en la historia. A esta hora el vaso que contiene el líquido del gozo ya estaba desbordado, entonces el público hizo su inevitable intervención para hacer notar la plasticidad con que Ximena expresa su caudal simbólico y metafórico. En definitiva las influencias vienen de todos lados: la música, las artes, la ciencia, la gente, la revolución, el poder y cualquier fenómeno con el que el ser humano interactúe.

La lectura fue conmovedora. Ximera tiene una voz suave y un temperamento reposado. Su poesía es un cañon cargado.