Reseña sobre “Guatemala, las líneas de su mano”

Este libro es una cartografía sobre Guatemala, país centroamericano con características multiculturales muy marcadas: idiomas y etnias diversas.  El contenido del texto se distribuye a lo largo de cinco capítulos de muy elevada prosa. Luis Cardoza y Aragón es un pensador profundo, que conoce de arte y de la naturaleza humana en niveles milagrosos. Sus observaciones sobre la vida son punzantes, pero las narra de forma elegante y provocadora.

Este sabio, aforístico y polémico autor es de origen antigüeño, pueblo colonial que fue la tercera capital de Guatemala antes de su destrucción por un terremoto en 1776. Hoy en día Antigua Guatemala es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1979, según la UNESCO. Luego de eventos ligados a la Revolución que dio inicio en Octubre de 1944 y terminó en junio de 1954 en Guatemala el autor debe marchar hacia México en un segundo exilio, en donde morirá en el año 1992, seguramente pensando en su Guatemala y con muchas ideas que no fueron escritas

En el capítulo titulado “La boca de polen”, el autor nos narra de manera melancólica aquel país al que reencuentra con emoción luego de estar fuera por largo tiempo. Se encuentra en este capítulo ternura y rabia, ganas de enumeración de la belleza recordada.  Cardoza y Aragón vuelve para ejercer carrera política como Diputado de la República de aquella Revolución, momento histórico que le dio a Guatemala la ilusión de ser un país moderno y dejar de lado los lastres teocráticos y totalitarios que se instalaron desde la conquista hecha por España en todo el continente. Luego de ser Diputado, fue Diplomático en distintos países del mundo desde 1946.

En “Las huellas de la voz”, su segundo capítulo, hay un recorrido muy logrado sobre la cosmovisión del hombre de maíz y su vertiente principal, documentada en el libro fundamental llamado “Popol Vuh”, texto antiguo, quizá el más antiguo de todo el continente americano. De aquí hay una búsqueda de las raíces y una institución de conocimiento universal, herencia del guatemalteco ya mestizado, como lo hace notar en los nombres de aquellos escritores que fueron configurando el clima cultural de las diferentes épocas en Guatemala, y que dejaron un legado profundo para la actualidad de ese país.

“El viento en la vela” es un capítulo doloroso, que hace recordar “Las venas abiertas de América Latina” del uruguayo Eduardo Galeano. La indignación contenida en las páginas de este capítulo pueden ser una de las explicaciones del por qué en Guatemala este es un autor polémico, aunque piedra angular de la memoria histórica. Tanto el libro aquí descrito como el autor mismo ha sido motivo de múltiples trabajos de otros artistas y académicos, situación que ha hecho redescubrir a Cardoza y Aragón en la actualidad del siglo XXI.

En el capítulo cuarto “El peso de la noche” se sigue narrando de manera elevada y dolorosa la posición de las múltiples etnias en Guatemala y su composición social. El indígena, el mestizo y el criollo, connacionales que no se reconocen el uno con el otro. Toda una relación de poder y dinero en el tiempo. Pero el autor sugiere que el encuentro con España fue de beneficio cultural para las dos partes, aunque la sangre no fue ganancia sino para unos pocos, que al final se establecieron como la gran oligarquía en ese trópico.

En la parte final, Luis Cardoza y Aragón apunta “Dije lo que he vivido” diagramando una carta de amor a la patria, su patria específica y las otras Guatemalas, que en su segmentación múltiple conforman una República en Centro América. Aquí se rinde el último homenaje a la Antigua Guatemala y se justifican las páginas anteriores con gran delicadeza y calidad.

En suma, “Guatemala, las líneas de su mano” es un libro de gran talla. Es una obra fundamental para comprender Centroamérica, pero en especial Guatemala, con motivos que van desde la intuición hasta la documentación rigurosa de eventos y matices. Este autor se coloca dentro de sociología, historia y poesía, sin realmente querer serlo todo, aunque su texto tiene una profundidad compleja que busca convocar al espíritu humano. Sin duda una recomendación del canon literario de la humanidad entera.