¿Qué es la poesía y el poeta? (Parte II de II)

Acercamiento al arte de la palabra en un mundo de ceros y unos. (Parte II de II)

En abril 2018 fui invitado a un debate sobre poesía y sociedad por parte del proyecto cultural IMMART, una red de artistas de múltiples disciplinas y países, radicados en Dinamarca. El recinto fue el ubicado en LiteraturHus en la localidad de Nørrebro, en Copenhague.

Específicamente el tema versaba sobre el papel práctico de la poesía en la sociedad danesa, y con especial énfasis en el vínculo con el Arte Callejero (Street Art). En realidad el grupo de panelistas era bastante surtido, heterogéneo: Uzma Ahmed, personaje activo de la política; Elisabetta Bosetti, conservacionista de arte;  Jan Hatt Olsen, poeta y artista visual; y su servidor, Éfrin González, poeta, escritor de ficción breve y especialista en tecnología. La sesión fue en inglés y debo decir que bastante nutrida. Por ratos hetérea.

Es sabido que ensayos sobre la poesía han habido muchos y siempre los habrá. Mi intención al participar en el debate era aportar algo a la discusión que tuviera que ver con un campo que yo manejo relativamente bien: la tecnología. De hecho, ya son más de quince años de práctica contínua en distintas áreas tecnológicas. Y últimamente he estado informándome sobre la relación tecnología-sociedad. Pues bien, para este fin, me di a la tarea de prepararme, leyendo libros, anotando pensamientos propios, viendo entrevistas por internet, leyendo noticias y blogs. Así que hice mi tarea y produje un ensayo de corte literario, que quizá tenga algunos momentos intrincados, pero en general tiene la intención de acercarse a la idea de qué es la poesía y su significado en nuestros días. Considérenlo como una síntesis de ideas. Sin más preámbulo aquí les dejo el bendito ensayo, escrito con mucho entusiasmo.


De la poesía

Se me ocurre la posibilidad que mucha de la poesía este escrita en modo animal. Si el autor Daniel Goleman tiene razón sobre el hecho que nuestro cerebro emocional reacciona antes que el cerebro racional, ahí podríamos tener una evidencia de la sin razón, y de lo impulsiva que puede ser la creación poética en primera instancia. Es un acto primitivo e irracional en la medida que está relacionada y creada en contacto con acciones concretas de la experiencia de vida, con la catarsis. Nuestro sistema químico procesa la realidad por medio de los estímulos recibidos desde la corteza visual, generando sentimientos y reacciones inmediatas.  Luego ya iniciamos un proceso, quizá, intelectual de estructuración de nuestros impulsos primarios (así lo afirma Goleman). Una situación no del todo comprendida por nosotros mismos. Estamos en el campo de la intuición. Es toda una suerte de mecanismos algorítmicos que aún están en la oscuridad de la comprensión humana, aunque en proceso de estudio y evolución.

La palabra, en tanto que instrumento del lenguaje, es útil como parte esencial de un sistema de símbolos y significados. Mediante la palabra se puede decir lo que escribimos y viceversa. Lo pongo en este orden, porque aunque la palabra fue primero, el acto de escribir fue una inflexión en la historia del desarrollo humano. El segundo momento inflexivo después de la escritura manual es la escritura digital. Poder codificar palabras es vitalisimo hoy en día, a tal grado que la caligrafía va perdiendo valor. Hasta la firma es digital en la actualidad.

En relación a lo digital y la palabra escrita, creo que hay una sinergia a nivel semántico, porque los lenguajes máquina han ido desarrollándose a fin de ser más cercanos a los lenguajes humanos. Este es un valor agregado de la técnica. El regalo que surge del transistor a la cultura, desde que logramos (como especie) hacer languages humanos partiendo de ceros y unos, que son lo que el transistor nos da. Es decir: On (encendido) y Off (apagado). Pues bien, ahí tenemos una maravilla lingüística.

A nivel estructural no es difícil que una máquina genere poesía. Se ha visto que hay algoritmos que ya hacen poemas o escriben poesía de cierto estilo literario. Sin duda lo hacen a través del análisis de patrones en el lenguaje, de la misma manera que una máquina se hace campeona en el deporte ciencia: el ajedrez. Si la poesía está ligada a nuestros sentimientos y nuestros sentimientos ya están siendo codificados con tecnologías biológicas y digitales, entonces no será raro que en un momento dado toda la poesía podrá ser generada por máquinas no antropomorfas o, mejor dicho, algoritmos computacionales.

Pero la poesía no sólo está ligada a un proceso dionisíaco o caótico de la vida. También está el otro efecto: el apolíneo, lo racional, para utilizar una terminología ya conocida. Ésto es importante, porque lo que diferencia a los humanos de las máquinas no es la parte mecánica, sino la imaginación que habita en nuestras mentes animales, humanas. Eso también nos diferencia de otros animales. Al menos es lo que muestran los investigadores más serios que están estudiando a la sociedad y al ser humano en la actualidad.

Entonces, la poesía como ejercicio intelectual / imaginativo es una cuestión propiamente humana. Y la poesía imaginativa, que está referida a nuestros sentimientos y a la vez a nuestra química, genera una combinación que quizá sea difícil de reproducir por algoritmos computacionales. La poesía es pues, como decía Luis Cardoza y Aragón “La única prueba concreta de la existencia del hombre” en un sentido estricto. Por sobre todo, debemos estar claros que los especialistas más experimentados sobre el tema de la conciencia, no saben bien cómo funciona ésta, pero el ser humano la utiliza de manera diaria como un instrumento natural. La poesía está conectada a la conciencia y realiza muchas maravillas.

Así que aunque los patrones poéticos puedan ser reproducidos por máquinas o algoritmos, nuestra mente no puede aún ser almacenada en ningún sitio digital. Nuestras consideraciones, nuestra ternura, el amor y todo aquello que es orgánico, vivo, solo se puede almacenar en los otros a través de la estima y la memoria. La sensibilidad quizá trabaje así, de ahí un aspecto social de la poesía.

Ahora, para hablar del efecto transformador que pueda tener la poesía, podríamos tratar de hacer un acercamiento, diciendo un argumento hermoso como “Estamos hechos de la misma materia de los sueños” del gran Shakespeare. Ahora digamos ¡Tengo un sueño!, que resuena en nosotros como histórico o poético si lo dice Martin Luther King. Es una frase que tiene un sentido de proceso, de translación en el tiempo. Nos ubica en el espacio emocional de la experiencia humana en revolución social. Es poesía y sociedad, es espacio y tiempo, es transformación constante.

De la mística y la espiritualidad

Sabemos que la palabra o la comunicación verbal es un aspecto primitivo, en el sentido que hay tanto que no podemos decir, pero que comprendemos desde la intuición. La conciencia tiene otros niveles de comprensión que no son expresables en la palabra hablada. En ese sentido, la poesía que está ligada directamente a la palabra escrita o hablada es sujeta de automatización. Lo que no es reemplazable es la poesía que nace desde lo más propio del ser humano: la conciencia misma. En un momento dado los seres humanos se comunicarán por medios telepáticos, por redes de conexión neuronal, casi de la misma manera como lo hacemos hoy con las computadoras digitales. Si eso sucede, la poesía aún persistirá, aunque las formas podrán ser no convencionales si las vemos desde hoy. No obstante la poesía sigue siendo humana.

Quiere decir entonces que las búsquedas del ser humano no terminan, sino permanecen y quizá se aumentan con nuevos retos. Digamos pues que la poesía es una expresión humana ligada a la búsqueda y explicación de la realidad, y por eso es también un ejercicio espiritual. Las prácticas esotéricas gozan de una poesía profundísima de donde se extraen idea maravillosas. De las religiones actuales tenemos la figura del padre perfecto. El Dios como arquetipo de perfección, y el ser humano, en un marco humanista, se asemeja a ese Dios. La Biblia u otro libro religioso que haga alabanza de Dios, está contenido de poesías brillantes, y de alegorías también interesantes para el espíritu humano.

Pero sobre todo, aunque la palabra desaparezca, aún tendremos la conciencia, que es el alma mater de las ideas, que a su vez es la articuladora de la inteligencia y la poesía.  

Del poeta

A pesar de que le doy importancia a la creación, creo que en esta sección me centraré en la mediación. Me gusta el término, porque en las comunidades místicas “los médium” son los que acercan a las personas a los momentos de altitud espiritual. El poeta no es un personaje encerrado en el mundo de la tristeza perenne ni mucho menos un ente pensando en la desgracia (su desgracia), sollozando día y noche. La imagen cursi que se tiene de la poesía tendría más que ver con qué poesía se hace más popular; con las biografías.  

El momento mediático en la poesía, me parece, atiende al hecho que somos seres que nos enfocamos en el lenguaje hablado en nuestra comunicación. Sin embargo, sabemos y sentimos que no es la única forma de comunicación posible. En los momentos donde la experiencia nos dice algo, pero no la sabemos articular con palabras, categoría mentales o ideas, es un momento preciso para la creación literaria. Ahí surgen las formas imaginarias que dan paso al lenguaje poético. Somos, como humanos, una máquina insaciable de creación de realidades imaginarias que nos ayudan a vivir y experimentar un set de sentimientos, que como procesos químico-biológicos, nos alertan de nuestra naturaleza animal. El poeta es un animal sensible, que hace uso de sus sentidos para articular la belleza e ideas mágicas, a las cuales le agrega las palabras que más se ajusten a la temperatura de su gusto personal. Esto último es lo que le da es sello de identidad poética a una persona en particular.

Una anotación sobre la comunicación

En la actualidad el mundo se comunica por medio de los mecanismos que la internet expone como servicios. Desde redes sociales hasta software especializado de chat y audio / video llamadas. En promedio alrededor de 55% de la población mundial usa internet. Es decir, que el protocolo de comunicación es HTTP (Hypertext Transfer Protocol). Esto quiere decir que los lenguajes humanos en la actualidad son transmitidos en una capa adicional, y que la comunicación se da por mecanismos técnicos. Escribir un mensaje en una red social puede tener traducción automática. El idioma humano, cualquiera que sea, es una herramienta pre-informática, pero útil como protocolo de comunicación: tanto emisor como receptor deben hablar la misma lengua para entender. No es el caso en la comunicación por internet.

Lo anterior está ligado al hecho de que la poesía es casi intraducible. Al menos eso lo demuestran ejercicios de traducción de personas calificadas en este campo. La poesía usa el lenguaje como mecanismo de comunicación, y aunque es un elemento importante, que permite profundizar en la forma, y sirve para plantear ideas, hay cuestiones de la poesía que no son solo palabras. La parte sugestiva de la poesía es la que hace al ser humano acercarse y sentirse tocado por ella. Toda la trama de referencias, activaciones mentales y emocionales que genera un poema no son estrictamente lenguaje hablado.

 

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